Frykman y Fiddes hablan, respectivamente, del sucio y lo tabu, y de la comida y sus costumbres. Tal como vale con todas las construcciones sociales, somos nosotros los que damos el poder a las construcciones (Frykman 160). Esto lo entendi junto con lo que dice Fiddes sobre las comidas, especificamente el hecho de que aprendemos como reaccionar a la comida de la misma manera que aprendemos no hablar de ciertas partes del cuerpo o ciertos procedimientos fisicos. Una cosa que me parecio destacable--al trabajar esta comparacion entre ambas lecturas--es el hecho de que Fiddes dice que los gustos de la comida varian y cambian (30), pero Frykman no hace mencion de esto, mas alla de destacar el hecho de que varian segun el ambiente social o de localidad.
En cuanto a mi experiencia en Chile, lo mas destacable de los entrenamientos que recibimos al ser criados tenia que ver con la comida, pero no fue nada insuperable ni sorprensivo. No se comian gatos ni culebras ni conejitos de india, pero hacian sopaipillas y untaban palta sobre las tostadas (cosas que aprendi a amar, y lo aprendi muy muy rapido). En cuanto a las restricciones sociales (el cuerpo y sus funciones), la casa final que me toco rompia con muchas de las expectativas y normas sociales. Me parece que esto tiene mucho que ver con el hecho de que la familia tenia muchos quiebres con la norma politica (y en varios otros niveles).
Thursday, October 1, 2009
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