Estoy de acuerdo que la preparación de comidas bien conocidas es más fácil que experimentando constantemente, como dice Fiddes en “A Matter of Taste.” Sin embargo, creo que la experimentación o el cambio en comidas es una buena manera agradecer las comidas que si se recibe diariamente. Por ejemplo, si una persona estadounidense (quizás con antepasados italianos) se críe comiendo mucha pasta con una salsa “hecha en casa,” no la valora, aunque en la sociedad la mayoría de la gente no tiene tanta suerte de disfrutar una salsa hecha en casa. No es común en la sociedad pero la persona que se cría comiéndola mucho esta acostumbrado de comerla y sus estándares para la salsa de pasta son mucho más altos. Otro ejemplo: si vas a otro país por algún tiempo- más de una semana (o quizás puede pasarte a ti también durante la sola semana, pero funciona mejor el mas tiempo que te quedas fuera de tu hogar)- vas a echar de menos la comida de que estás acostumbrado. Mientras que tiene la oportunidad a probar nuevas comidas o comidas preparadas en distinta manera, te das cuenta de la importancia de la comida tuya en tu país o tu ciudad especifica. Aunque se sirven alas de pollo en España, no van a comparar para nada, aun si sean buenos- van a ser un mundo distinto a los que cocina tu mamá.
Puedo decir, sin embargo, que me gusta muchísimo probar comidas nuevas, que es una buena característica tener mientras pasando tiempo afuera. Encontré algunas similitudes entre la comida española (o andaluz o sevillana) y la comida italiana-americana (de que estoy acostumbrada). Por ejemplo hay un plato de calabacín y tomate cocinado y con una yema de huevo y orégano, servido caliente, que comí el primer día en que estuve en la casa de mi familia Sevillana. Es el mismo plato de que estoy acostumbrada pero sin huevo. Las especies y el sabor son casi, casi los mismos e inmediatamente me hizo pensar en mi hogar y mi abuela, que es la matriarca de la familia y la gran cocinera. Además en mis primeros días allí tuve distintos sopas y guisos- hechos en casa, por supuesto. Uno era sopa de lentejas con zanahorias y patatas, también como lo hace mi abuela. Otras sopas que tuve eran distintas porque muchos tenían garbanzos cocinados. Eso era algo de que no estoy acostumbrado: garbanzos cocinados/calientes en una sopa. Estoy acostumbrada tener garbanzos en una ensalada de pasta fría entonces garbanzos calientes era algo nuevo para mi. La razón que lo menciono es porque la gente se acostumbra tener un ingrediente preparado en una cierta manera (o algunas maneras, por ejemplo para mi- la pasta) y nos sorprende cuando se prepara en otra manera. Esto también funciona en el caso de la yema de huevo porque los huevos se comen como comida de desayuno en los EE UU pero en España se puede comer una tortilla española en todas horas del día y de hecho, un día tuve problemas con tratar de comprar una tortilla española a un bar por la mañana porque, dijo la camarera, “las tortillas se sirven a partir de las 2 por la tarde.”
Aun más que la comida, lo que eché de menos de la cultura americana era la lengua. Estoy acostumbrada a hablar español en las aulas y a veces en restaurantes latinos o quizás con alguna persona de la comunidad, pero mayormente en las aulas o con profesores de los estudios hispanos. En España yo usaba español como ingles aquí, pero aun más, porque lo hablaba en las aulas también. Además español no es mi idioma nativo entonces a veces todavía tenia que pensar en lo que quería decir, o sea, tenia que formular lo que quería decir en mente antes de decirlo en realidad, que es mas frustrante, o mejor dicho, toma mas tiempo. Entonces la fluidez que tengo en mi idioma nativo, ingles, yo lo agradecía mucho al regresar, o aun cuando llamé a mis padres- porque no tenia que pensar tanto en lo que quería decir.
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