En la lectura de Pratt, me parece muy interesante la idea de que unos navegantes escriban sobre ellos mismos y unos escriban no personalmente. Pensando en mis viajes a España y Argentina, creo que sería imposible no escribir o hablar sobre ellas personalmente. En términos más básicos, el intento fundamental de las viajes fue para información. Igual con la universidad aquí. Pero también es una experiencia, no es solamente un seminario para recibir información. Sería imposible no intentar de describir mis sentimientos cuando vi la glacial Perrito Moreno en el Calafate, o como sintió la ambiente de la gente en el partido del Barça o de los Boca Juniors. La primera cosa en que pienso, cuando pienso en mis viajes, es como sentía en Barcelona y en Buenos Aires. Unos de mis recuerdos más memorables de las ciudades son solamente caminando por la ciudad lentamente, pensando, “wow, estoy aquí.” Las sensaciones son lo que sean lo más recordables.
También me interesa la idea de que los navegantes casi nunca escribieron sobre la gente en los paisajes, cuando están describiéndolos. Pensé en la glacial del Calafate, y no describiría la otra gente que estaba allá. Es un poco diferente, por supuesto, pero tiene un poco de sentido. Había mucha gente allí, y durante tiempo mejor, habría muchísimo más.
Este artículo me hizo pensar en que si yo tuviera un diario de mis viajes. Sería buena idea, pero creo que fotos pueden hacer casi lo igual. Si veo una foto de yo y unos amigos por arriba de la montaña Cerro López de Bariloche, siempre voy a recordar que allí por la noche he visto las más estrellas de mi vida. Había millones. Vi el cruz del Sur, que no es visible en America del Norte, y todo fue muy impresionante. Una foto tiene tantos recuerdos. Un día fui caminando al cementerio de Recoleta, y saqué muchas fotos, y todo fue muy impresionante.
Tuesday, October 20, 2009
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