Pensando sobre mi viaje en Barcelona, imagino mis experiencias en un orden cronológico. Imagino los primeros días en una ciudad nuevo y mis pensamientos al momento exacto. Intenté escribir todos mis pensamientos durante mi viaje en una diario personal, de que lo vi cada semana por lo menos. En este manera, capturé muchos de mis pensamientos pero con el paso de tiempo, me olvido estas memorias en la misma manera con las experimentaba. En el texto del Pratt, dice el según:
“But here the risk of another oversimplification must be acknowledged. For these generalizad discourses I have been talking about never came even closet to prevailing absolutely.” (213)
Me encanta estas líneas porque define cómo yo sentarme ahora pensando sobre mi experiencia. Yo puedo decir que pasé el mejor tiempo en el mundo durante mi semestre en Barcelona. Puedo recordar cómo yo cambié durante el viaje a la persona nueva, a una individua más segura y fuerte en la mente. Recuerdo las días que no quería esta allá y esperaba que podía regresar en casa aquí en los Estados Unidos. Recuerdo las memorias especificas que son muy especiales, como nuestra viaje a Paris o las vacaciones en Croacia y la Praga. Sin embargo, no recuerdo completamente, aunque tengo mi diario personal con muchos de mis pensamientos.
Estoy de acuerdo que no hay una literatura de viajes que son perfectas. Las memorias no son autobiográficas en realidad, porque es inevitable que las historias son reconstrucciones sobre las cosas que pasan. No son eventos perfectos. Por supuesto podemos reconstruir las memorias pero es la idea de la generalización que es el problema. Es imposible reinar en la construcción de un trabajo de literatura sobre viajar. La idea de simplificar excesivamente impide las ideas sobre las memorias porque es imposible recordar todos de los pensamientos, todos de los cambios personales y todos de sus experiencias individuas.
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