El artículo por Pratt explora la historia de los narrativos de los viajeros y los exploradores sobre sus viajes en Africa durante los últimos años del siglo dieciocho y durante el siglo diecinueve. Pratt explica las varias maneras de que se observaban un sitio y se lo describían, dado el contexto imperialista. En particular, describe Pratt el estilo antiguo de escribir las observaciones con subjetividad y perspectivismo, con un énfasis enorme en la experiencia emocional de un sitio y la individualidad de todos que utilizan el sitio y la tierra. Después, Pratt ilustra el estilo nuevo de escribir los narrativos (que surge durante el siglo XIX) con un foco en los conocimientos impersonales, la información, y “the tendency toward depersonalization and dehumanization, the projection toward a future global transformation, the positioning of the traveler as an invisible, passive observer” (212-213). En estos narrativos, siempre existe el concepto del “otro”, que alude a la relación entre el observador y la gente indígena.
Esta época del imperialismo y exploración está correlacionado con el surgimiento de la antropología, que desarrollaba en el siglo XIX. Aunque ahora entendemos la antropología como una práctica delicada y abierta que se esfuerza por entender una cultura desde la perspectiva indígena, sus raíces existen en la creencia de la evolución cultural y el primitivismo. Fue considerado que los Europeos y los poderes coloniales eran los más civilizados y evolucionados, y que los indígenas y colonizados eran bárbaros, primitivos y no evolucionados. Existían antropólogos como Sir Edward B. Tylor, que escribió sobre la gente y cultura “primitiva” sin viajar para nada. A lo largo de los siglos, vemos que la antropología ha cambiado mucho, y también ha cambiado el proceso de viajar y escribir sobre una cultura/un sitio. Vemos que el proceso en que entendemos y procesamos nuestros alrededores está construido culturalmente (y políticamente).
Aunque la mayoría de la gente de nuestra edad ya no siguen el modelo del siglo XIX de percibir y describir una cultura, todavía existe una diversidad de percepciones. En Barcelona, intentaba yo observar la cultura desde el punto de vista antropológica (de ahora, no del pasado); y si yo escribiera un narrativo sobre Barcelona, lo haría siguiendo el modelo antropológico. Sin embargo, es importante leer narrativos pasados y de varias puntos de vista para entender el contexto histórico de la época en que escribían los exploradores. Aunque los narrativos imperialistas son extremos y parciales, nos dan información importante sobre las relaciones del poder, el clima social y político de la época, etc. También, los narrativos sirven como un recuerdo, un archivo para el futuro. Aunque no escribí un narrativo analítico de mi viaje, sé que siempre valoraré el diario que mantenía en Barcelona.
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