Después de leer el ensayo de Pratt me puse a reflexionar sobre mi experiencia en Sevilla. Me parece que la mayoría de las veces cuando gente me preguntan ¿cómo te fue en España? Les doy descripciones de varios sitios, descripciones de la comida, de los sevillanos… intento de darles una imagen de lo que percibí y luego concluyo con el hecho de que me encantó. Me parece que eso no es coincidencia, es decir, que hay alguna razón, o varias, que han influido mi respuesta. Cuando los promotores se ponen a vender el programa siempre hablan de la gran experiencia que sería para el estudiante, lo mucho que le va impartir el programa, la gran aventura que va ser para el estudiante, para decir así. Y sí, hablan un poco de la comida, de lo que se va poder ver, pero no lo dicen todo. Pero siempre, siempre, siempre insisten en la experiencia que va ser para el estudiante. Entonces el estudiante ya viene entrando al programa sabiendo que va ser una gran experiencia, y no nomás el estudiante, sino también lo saben los padres y prácticamente cualquiera que sepa de programas al extranjero.
Durante mi tiempo en Sevilla siempre reflexionaba sobre lo que cada sitio y cada evento significaba para mí, para mi ser, qué don le estaba dando a experiencia. Pero al regresar después de todo eso cuando la gente me pregunta cómo me fue la experiencia en España, siempre les respondo con lo que percibí. Y ¿por qué no les hablo sobre mi experiencia, lo que significaba Sevilla para mí? Bueno, para mí la respuesta es muy sencilla. Ya saben que ha sido algo grande y espectacular, entonces no quieren saber algo que tal vez no van a poder entender o tal vez no les interese, sino que quieren saber cómo es estar en Sevilla. O mejor dicho, con mis imágenes, quieren saber cómo sería estar en Sevilla para ellos. Me parece casi triste que sea así. Tal vez intentaré a hablar más sobre lo que yo experimenté.
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