Al principio de leer el dialogo, “The Heroe’s Adventure”, me preguntaba cómo el texto guardaba relación con mis experiencias en Barcelona. No me considero heroína según la percepción común. No maté un dragón, no salvé a una persona o ciudad entera. Sin embargo, a medida que leía el dialogo entre Campbell y Moyers, me di cuenta que “ser héroe” no tiene que ser definido en los términos más arriba. En cambio, según Campbell, alguna persona puede ser héroe cuando a) hace un viaje, dejando el viejo y el cómodo para explorar el nuevo y el desconocido; b) se enfrenta a unas aventuras y pruebas duras y sorprendentes; c) experimentar una transformación de la consciencia; d) madurar y desarrollarse; y e) fundar o encontrar algo importante.
Para mi, viajar al extranjero concorda bien con esta fórmula. Estudiar al extranjero es igual de embarcarse en un viaje, una aventura, dónde estás forzada de adaptar a situaciones y condiciones incómodas y desconocidas. Pero así, cuando desafías a tu mismo a que salgas de tu zona de confort es el momento en que aprendes más que nunca y creces. Las aventuras y pruebas que enfrenté en Barcelona incluyen: estar sola en una ciudad que tiene una cultura y historia distinta, tradiciones, creencias y rituales específicos, un idioma nuevo (aunque hablo español, no hablar catalán separa los vecinos de los extranjeros), barrios y calles desconocidos, grupos parentescos y paritarios preexistentes, el sacrificio de mi sentido de humor y personalidad, el proceso de conocer a la gente y la tierra, etc.
El resulto de enfrentar y vencer estas pruebas y aventuras fue la transformación de la consciencia, en que mudamos el ego. Según Campbell, “When we quit thinking primarily about ourselves and our own self-preservation, we undergo a truly heroic transformation of consciousness” (p. 154-155). En un contexto de estudiar y vivir en un país extranjero, la comprensión que tu eres la afuerana y que tienes que adaptar a la forma de vida local con respeto total, inevitablemente pierdes el ego. El proceso de perder el ego es la madurez, la transformación desde la adolescencia a la adultez. Por eso, vivir al extranjero me ayudaba madurar y desarrollarme.
El último paso de la fórmula arriba es la fundación de algo importante. Según Campbell, “You might also say that the founder of a life – your life or mine, if we live our own lives, instead of imitating everybody else’s life – comes from a quest as well” (p. 167). También dijo, “Anyone brought up in an extremely strict, authoritative social situation is unlikely ever to come to the knowledge of himself” (p. 176). Yo crecí en una manera muy estricto, en una casa y un colegio lleno de reglas y autoridad. Hasta que hice un “gap year” en Grecia y Barcelona después del colegio hace tres años, luchaba mucho con establecer y formar mi propia persona. Sin embargo, a través de mis experiencias durante el “gap year” y este año de “study abroad” en Barcelona (otra vez), he fundado una vida y una persona que es claramente mía.
Aunque estos pasos me considerarían una “heroína” según Campbell, todavía no me considero “heroína”. Sin embargo, no dudo que he experimentado una oportunidad única, en que maduré y me desarrollé más que nunca.
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