Tal vez alguien nos debe haber preparado con una lista de cosas que debemos observar cuando estemos en otro país. Este artículo me hizo sentir que no hice tantas observaciones sociales que pudiera haber hecho. Yo tuve una “sobrina” cuando estuve en Sevilla que solo conocí una vez y no pasé mucho tiempo con ella. Le di unos regalitos y mi “hermana” hizo que la “sobrina” me dijera “gracias” como harían los adultos en los EE UU. Aparte de eso, no noté las relaciones entre los padres y sus hijos.
Sin embargo, tengo que comentar lo que no observé. No vi a los padres castigan a sus hijos en público (como se dice de los padres franceses en el articulo).
Mientras no noté las relaciones de los padres e hijos pequeños o adolescentes, tuve una “hermana” de veintitrés anos que vivía en casa. Mi “hermana,” Ángela (no es su nombre pero para seguridad se la llamaremos), sólo se quedó en casa por mi primera semana en Sevilla porque se fue a un pueblo fuera de Londres para ser “au pair” por un mes y medio. A causa de esto, solo tengo en mente unas pocas observaciones como solo me quedé con ella por una semana de que la mayoría del tiempo pasé en clase o con amigas acostumbrándome a la vida sevillana y ella le despedía de sus amigos y se preparaba para viajar. Después de aclarar esto, puedo continuar con las pocas observaciones que hice de las relaciones entre mis “padres” y “hermana.”
Primeramente, ella vive en casa aunque tiene veintitrés años y asiste a la universidad. Creo que la universidad de Sevilla (como otras universidades españoles o europeas) no tiene dormitorios (o si los tiene, son pocos) porque los estudiantes viven cerca de la universidad. No necesitan vivir “en campus” porque pueden caminar o coger un autobús para llegar a clase. Aunque esto no es particular a Sevilla sino común en muchas universidades europeas, quería señalarlo porque a veces es tan común que no es mencionado. No hay razón que alguien tiene su propio apartamento cuando sus padres viven cerca. En algunos casos, los hijos viven con sus padres aun cuando tienen treinta y pico. Entonces, aunque es común en los EE UU mandarles a sus hijos a una universidad que tal vez lleva una hora o cinco y por eso viven en el dormitorio, no es nada común en España.
Aunque Ángela vive en casa, tiene veintitrés, a cual punto ella cree que debe tener su independencia y parece que si lo tiene- a un cierto punto. Un día me contó que ella estaba saliendo de la casa para ir a alguna parte (no recuerdo a donde) y le dijo “hasta luego” a su mama como siempre. Su mama la paró para preguntarle a donde va, con quien, para hacer que, etc. Ella me dijo esto como una violación de su privacidad, de su independencia. Ángela cree que, a causa de ser adulto, tiene el derecho de hacer lo que quiere y no tiene que ser sometido al “tercer degrado” al salir por la noche (o por la tarde). Sus padres saben que ella es simpática, responsable, y educado entonces deben creer que hará las decisiones apropiadas. Después de todo lo han criado y ella nunca ha vivida en otra parte (con la excepción de un o dos meses el verano pasado para ser “au pair”). Ella ha estado “bajo sus alas” por veintitrés anos y sus padres saben como es ella. No se la “norma” en cuanto a la independencia de los adultos que todavía viven con su familia pero en el articulo se muestra la independencia que tienen los adolescentes franceses (a la edad diez y siete) aunque viven en casa. Dice que los padres franceses creen que lo criaron bien y que ahora es la hora para que los jóvenes hagan lo que quiera. Todavía aman a sus hijos pero reconocen que es el tiempo para dejar que sus hijos prueben cosas para si mismo y aprenden las consecuencias de sus acciones. Me parece que Ángela cree en su independencia, especialmente debido a su edad, sino que sus padres todavía quieren algún control sobre ella como es la única hija y quiere estar completamente seguros que ella hará las decisiones correctas.
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