Tuesday, September 22, 2009

Padres y Niños Americanos y Barceloneses

Caroll, en su texto Parents and Children habla sobre las diferencias culturales entre los franceses y los americanos, con respecto a las maneras en que los padres crían y relacionan con sus hijos. También compara las perspectivas que cada cultura mantiene sobre las prácticas culturales de la otra.

Desde el punto de vista americana, los niños franceses son suprimidos, oprimidos y arrogantes desde la infancia. Al otro lado, los franceses piensan que los niños americanos son maleducados, egoístas y necesitados. Asimismo, cada grupo critica y no entiende por qué los padres del otro grupo crían a sus hijos así. Caroll explica que un gran diferencia es que, en la sociedad francés, “to bring a child into the world is an eminently social act” – los padres tienen una obligación a la sociedad (46). Por lo tanto, los niños siempre son bien vestidos, silenciosos y tranquilos. En cambio, la obligación primaria de los padres americanos es la obligación a los hijos, como les dan a sus hijos la libertad de expresarse, experimentar, jugar y ser independientes. Por eso, dice Caroll, que “it is the French parents who are put to the test…But it is the American children who are put to the test” (50).

En mis experiencias en Barcelona, noté una mezcla de las dos maneras de criar a los niños. En los parques y, en particular, en mi “internship” – dónde trabajaba con niños y adolescentes, jugando con ellos, ayudándoles con los deberes y enseñándoles inglés – los niños se comportaban como los niños americanos. Gritaban, jugaban, experimentaban, y muchas veces, no escuchaban a los mayores. Sin embargo, en las calles y en los restaurantes (en el caso raro de que los niños fueron al restaurante con los padres), los niños se quedaban silenciosos y obedientes, como los niños franceses.

También, los padres barceloneses, como los padres franceses, muchas veces corrigen el mal comportamiento de sus hijos en público (hasta que son adolescentes, cuando tienen mucho más libertad que los adolescentes americanos). Por ejemplo, en mi primera semana en la ciudad, caminaba por las calles del barrio Born cuando vi a una mujer reprendiendo a su hijito. El hijo estaba llorando y gritando porque tenía hambre. En los Estados Unidos, la madre calmaría a su hijo, asegurándole que irían a comer en dos minutos. Pero en este caso, la madre le pegó a su hijo y le dijo que avergonzaba a ella. A mi me sorprendió al principio, hasta que me di cuenta que es algo muy mediterráneo responder así (es igual en mi casa muy griega). Según Caroll, “’It is not uncommon to see a [French] parent slap his child in public” (45). Es la manera de mostrar al público que ella tiene control de sus hijos.

Una diferencia que no mencionaba Caroll que noté mucho es la edad en que los hijos se mudan de la casa de sus padres. En los Estados Unidos, es muy común que los hijos se mudan de casa durante y después de que van a la universidad. Pero en Barcelona (y en muchas ciudades europeas), los hijos viven con los padres hasta que se casan. En Barcelona, viví con una mujer y su hijo de 28 años. El hijo tenía su propia empresa y su novia comía y dormía en nuestra casa. Esta situación es muy rara para un americano; pero es muy normal allí. En Barcelona, la familia es algo muy importante. Más que trabajar para la independencia individual (como los americanos), trabajan para la familia entera. En los EEUU, los individuales no ganan la libertad hasta que tengan su propio dinero y su propia casa. Pero en Barcelona, es normal ser independiente y vivir con los padres. De hecho, es una manera de ahorrar dinero. Estas diferencias culturales no dejan de fascinarme.

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