Wednesday, September 16, 2009

La casa sevillana: semajanzas con las reglas estadounidenses

No conozco muy bien las reglas o las normas de la casa Española en general. Como la mayor parte de mis compañeros, que también probablemente se quedaron en una sola casa, yo sólo puedo hablar de cómo funciona la casa en que me quedé.

[Comentaré, sin embargo, que en Sevilla (no sé si es así en toda España) a causa de ser ciudad la mayoría de la gente viven en apartamentos y los apartamentos son pequeños. Además, no es nada común recibir invitados en la casa. Los amigos se encuentran por la calle en un bar o un restaurante, en un parque, o ir en un paseito.]

En mi apartamento yo tuve mi propia habitación y baño (porque mi “hermana” se fue después de mi primera semana). Mi “madre” me invitaba usar la cocina cuandoquiera, principalmente para conseguir comida del frigorífico o del armario y no para cocinar (porque ella siempre me preparaba las comidas). Ella quería que me sintiera cómoda y como si fuera en casa mía en los EE UU. Interesantemente, la lavadora estaba en la cocina y aunque mucha gente en Sevilla son de la clase media y trabajadora, la encimera era hecha de mármol (algo que me sorprendió mucho).

Como en el texto con la familia francesa, yo nunca entré en la habitación de mis “padres” pero también como dice en el texto, no había ninguna razón entrarla. El único tiempo que estaban en su habitación era cuando dormían (por la noche o mediodía). El resto del tiempo pasaban en el cuarto que usaban para comer y para relajar y ver la tele o coser, incluso otras cosas. Era como el “family room” aunque también comíamos allí. Aparte de eso, podía entrar en cualquier otro cuarto. Al pensar en eso, no había muchas otros cuartos. No entré la habitación suyas y sólo entré en su baño pocas veces (con su permiso- no pienso que tenia que pedirle permiso pero que yo quería “pecar del cauteloso”). Entré en el cuarto de mi “hermana” solo cuando ella estaba durante la primera semana y después solo la entre cuando mi “madre” quería que yo hablara con su hija a través del Skype. Entraba en la cocina, mi baño, el “cuarto de familia,” y, obviamente, mi habitación todo el tiempo. El pasillo/corredor que conectaba la cocina/mi baño/mi habitación con el resto del apartamento era también un comedor y otro como cuarto de familia con una tele y sofá pero no se usaban frecuentemente para mucho más que un pasillo/corredor.

En cuanto a la conversación, no encontré una actitud muy distinta a lo estadounidense. Por la mayor parte hable con mis profesores, mi familia y mis amigos y no tanto con la gente que encontré en la calle. (Obviamente conversé con los camareros o empleados de una tienda pero por mucho menos tiempo.) En todas las conversaciones no noté una diferencia chocante entre la manera de conversar. Como refiere a los franceses en el texto, no noté una manera distinta de la de los EE UU para cambiar el tema o para que el otro conversante hable. La gente siempre quería tener una conversación y hablar de cualquier cosa. El acto de hablar y compartir información era bastante. Mi “madre” siempre quería saber cómo fue mi día y los eventos que ocurrieron, no para razones entrometidos (“nosy”) sino porque ella es sincera y sinceramente quería saber cómo estaba yo.

*Debo decir que estoy de acuerdo con Nadjeda cuando habla de la afección pública que encontraba en España y que este aspecto muy publicado es algo que no es común en los EE UU. Si se ve, normalmente recibe mala atención, como ha dicho muy bien Nadjeda.

No comments:

Post a Comment